Los territorios de montaña representan el 35% de la superficie de los continentes (120 países) y el 15% de la población mundial (o sea, cerca de mil millones de personas).
Así pues, la evolución de la montaña constituye uno de los mayores desafíos con los que se enfrenta el planeta, puesto que estos territorios representan un papel estratégico en muchos ámbitos:
• Identidad y cultura: transmisión de tradiciones, saberes, y saber hacer; conocimiento incomparable del medio natural y de su equilibrio; organización social basada en valores de esfuerzo y de solidaridad.
• Medioambiente: principal abastecedor y depósito de agua dulce; mayor reserva de diversidad biológica después de los océanos; participación esencial en el ciclo del carbono (principalmente por su bosque); mantenimiento y gestión del espacio y de los paisajes.
• Economía: productos agroalimentarios de alta calidad y grandes especificidades, minerales, hidroelectricidad, artesanado, ecoturismo…

En casi todo el mundo la montaña sufre la amenaza de varios peligros devastadores: envejecimiento de la población, migraciones, éxodo y hacinamiento en zonas periurbanas miserables e inhumanas, desestructuración de las sociedades o comunidades, sobreexplotación de los recursos naturales, soluciones excesivamente costosas para enfrentar la competitividad comercial, recurso a producciones peligrosas, etc.
Esta evolución genera conflictos respecto a la apropiación de los recursos o de los territorios, al control de las producciones, a la conservación de las identidades y las autonomías, al acceso a los propios derechos fundamentales, y así sucesivamente.
Por último, dado que a menudo se encuentran en zonas fronterizas, los territorios de montaña están afectados por muchas guerras o guerrillas. De ahí que el 80% de los conflictos internacionales tengan como escenario zonas de montaña.
Para preservar estos bienes públicos mundiales, para mantener a las poblaciones en territorios donde su presencia es imprescindible y evitar que, por el contrario, vayan a engrosar las megalópolis, es conveniente persuadir a los actores nacionales e internacionales de la necesidad de idear y aplicar políticas y programas adaptados.
Este mensaje se entenderá mejor cuando las poblaciones de montaña se organicen y sean conscientes de su papel.
Los invitamos a que apoyen la acción de la APMM mediante su adhesión, bien a título individual; bien como colectividad, organización o empresa; o bien en el marco de una asociación a determinar en común.
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