Proyecto de creación de una Fundación Internacional
“Para el desarrollo equitativo y sostenible de las montañas del mundo”
Un objetivo central: promover la Carta de desarrollo equitativo y sostenible de los territorios de montaña
Los 500 representantes de los territorios de montaña de más de 70 países presentes en el Encuentro mundial de las Poblaciones de Montaña de Quito, en junio de 2002, han adoptado una Carta para “el desarrollo equitativo y sostenible” de la montaña. Equitativo para las poblaciones, que deben acceder a los mismos derechos cívicos, guardando el control de sus recursos y de la gestión de su territorio, aprovechándose plenamente de los frutos de su puesta en valor, siendo reconocidas según su identidad y la diversidad de sus culturas, disponiendo de una amplia autonomía de acción, beneficiándose de una justa perecuación de la riqueza nacional. Sostenible para los territorios gracias a un enfoque de diversificación de las actividades, de valoración de los productos, control de la utilización del espacio, protección de las actividades agrícolas y forestales, mantenimiento de la biodiversidad, gestión “ahorradora” de los recursos naturales. Se trata, por consiguiente, de un proceso de desarrollo que contempla todos los aspectos del desarrollo ya que no puede ser de otra manera en la montaña. De su éxito depende la capacidad de la montaña a responder a la vez a las expectativas de las poblaciones y de la comunidad nacional y internacional.
Los participantes de Quito han creado a propósito este nuevo concepto que vincula estrechamente “equidad y sostenibilidad”, ya que han considerado que ningún desarrollo puede ser sostenible si no es equitativo. En la mayor parte del planeta, es decir en los países en vías de desarrollo o emergentes, el concepto de desarrollo sostenible es el único que resulta muy insuficiente, no debiendo ser aceptable salvo si la equidad se encuentra al mismo nivel.
La APMM ha recibido en Quito la misión de promover la implementación de esta carta de desarrollo equitativo y sostenible. Se trata de un objetivo muy ambicioso que necesidad movilizar medios importantes. Por ello la APMM desea que esta ambición reciba la ayuda de la sociedad civil merced a la creación de una Fundación. Apoyar el ejercicio de la solidaridad entre poblaciones de territorios enfrentadas con grandes dificultades de desarrollo releva perfectamente, según parece, de la misión de una Fundación.
Una misión esencial: facilitar el intercambio y la cooperación entre territorios de montaña y la organización de poblaciones de montaña para la implementación de la Carta
La misión de la Fundación será principalmente ayudar a las poblaciones de las montañas del mundo, que a menudo se encuentran entre las más marginales o encerradas sobre sí mismas, a salir de su aislamiento, abrirse al mundo, intercambiar, cooperar y, con este efecto, organizarse. Para estas poblaciones, enfrentadas a rápidas modificaciones de su entorno político y económico y para las cuales hay obligación de aportar permanentemente respuestas innovadoras, el contacto, el intercambio, la cooperación con los territorios que conocen o han conocido las mismas dificultades son medios de los más eficientes para progresar.
Para ayudar con la máxima eficiencia a las poblaciones, la primera condición es que se organicen en le ámbito nacional. A partir de una organización estructurada, representativa, democrática, es como podrá concebirse y construirse una política de abertura y de intercambio y podrá darse la máxima implicación a estos intercambios. La Fundación deberá pues fomentar la constitución de estas organizaciones de montañeses. A partir de estos puntos de apoyo, la búsqueda de informaciones y de reparto de los conocimiento sobre las problemáticas de desarrollo podrán organizarse racionalmente. La Fundación podría entonces apoyar misiones de estudio y de información constituidas por estas organizaciones. Asimismo, podría apoyar la organización de foros sobre la montaña, que constituirían las grandes citas de la cooperación entre montañeses y de intercambio con la sociedad.
Fomentar la organización de los montañeses
La implementación de una organización de montañeses en el ámbito nacional es una empresa muy difícil e incluso imposible sin ayuda exterior en los países de montaña en vías de desarrollo. Los representantes de las comunidades de montaña de estos territorios resienten, en efecto, grandes dificultades para movilizar algunos medios financieros con objeto de pagar sus desplazamientos, organizar reuniones, buscar las informaciones y hacerlas circular, elaborar análisis y proposiciones, cosas todas éstas imprescindibles para constituir una organización y darle vida. Lo más difícil, realidad bien conocida, consiste en reunir el primer euro, el que va a permitir el arranque de la máquina. El segundo y el tercero vienen más fácilmente ya que, con respecto a los responsables y detentadores de fondos, recibir una ayuda constituye ya una forma de reconocimiento, a fortiori si es internacional. El papel de la Fundación consistiría en aportar una dotación de lanzamiento, fácil de movilizar y de utilizar con la contrapartida de obligaciones de resultado (y no de medios). Entre estos deberían figurar la representatividad y la elaboración de un proyecto para el desarrollo de la montaña nacional dentro del espíritu de la Carta.
Apoyar las misiones de estudio y de información
Estas misiones tendrían dos enfoques. El primero consistiría en buscar informaciones en los campos en relación íntima con las problemáticas de la montaña del país emisor, lo que exigiría previamente un trabajo serio de preparación y, luego, una obligación de restituir y de difundir ampliamente la información. El otro objetivo consiste en constituir dentro del o de los países visitados una red de contactos, prosiguiéndola con intercambios regulares. Esto supone que el asociado del país de acogida sea una organización de montañeses capaz de movilizar redes (los modelos de convención serán elaborados por la APMM). De modo más general, la eficiencia de estos desplazamientos de encuentros será tanto mejor si las organizaciones pertenecen a la red de la APMM, con obligación para ésta de redistribuir estas informaciones y poner en relación las organizaciones de esta red mundial de “solidaridad montañesa” Norte-Sur y Sur-Sur.
Apoyar la organización de foros de la montaña
A través de estos foros, se prosiguen varios objetivos. El primero consiste en resumir con regularidad la situación sobre cuestiones interesantes par el desarrollo de la montaña y para ello poner en contacto directo a investigadores y actores locales. El segundo objetivo consiste en hacer periódicamente un balance de la situación de los territorios de montaña y de las políticas o actuaciones que en elle se efectúan. El tercero objetivo consiste en abrir un diálogo con los responsables, gobiernos e instituciones internacionales. El cuarto es poner en contacto a cooperadores que puedan emprender la colaboración. El quinto consiste en conocer los enfoques e iniciativas más innovadores. Se trata de hecho de brindar a la montaña, a través de estos foros, la posibilidad de hacer lo que hacen periódicamente los sectores bien organizados de la sociedad: un check-point, un nivelamiento de los miembros de la comunidad sobre los conocimientos y técnicas, la ayuda a los asociados. Alrededor de esta manifestación central, en su preparación, en su desarrollo, en sus prolongamientos, es donde se efectuarán los acercamientos que irán realizándose las dinámicas de colaboración, se transmitirán los conocimientos.
Estos tres enfoques, organización en el ámbito nacional, misiones de estudios y de información, foros, tendrán un alto valor pedagógico y formador si están bien preparadas y llevadas a cabo perfectamente, con amplias consecuencias positivas sobre el conjunto del medio si éste está organizado y si la información circula bien por él. Las intervenciones que las acompañan deben ser consideradas como palancas para mover otras financiaciones. No sustituirán de ninguna manera las ayudas existentes. No se trata de donaciones con carácter humanitario, antes bien ayudas para comenzar procesos duraderos de desarrollo. Su capacidad a movilizar, o relación coste / eficiencia si se desea considerar que un 35 % de la superficie del planeta está atañido y un 10 % de la población mundial en más de 120 países. |