29-31 de enero de 2009, Barcelona - España
Primer Foro Mundial de Productores de Cultivos Declarados Ilícitos
CONSIDERACIONES GENERALES
Heroína, cocaína y marihuana: son las grandes drogas ilícitas que más preocupan a la comunidad internacional y que se elaboran a partir de plantas como la adormidera para el opio, la hoja de coca y el cannabis. Los campesinos de Asia, América Latina y África cultivan estas plantas, lo cual supone una superficie considerable de su territorio. En el año 2005, según las últimas estimaciones publicadas por la ONU, las plantaciones ilícitas de opio cubrían más de 150.000 hectáreas, sobre todo en Asia, de las que al menos 100.000 hectáreas correspondían a Afganistán. La hoja de coca -que en parte satisface una demanda legal- abarca cerca de 160.000 hectáreas en tres países andinos: Perú, Bolivia y Colombia, estando la mitad de las mismas ubicadas en este último país. En cuanto al cannabis, sin duda la planta de cultivo ilícito más extendida en el mundo, la ONU estima que se dedicaron un total de 230.000 hectáreas a este cultivo en el mundo entero entre 2004 y 2005, de los cuales, 72.000 hectáreas, se encontraban en Marruecos en 2005 (y 134.000 hectáreas en 2003). Desde hace décadas, en todo el mundo millones de personas viven o sobreviven de la producción agrícola de estas “plantas para drogas”, siendo el sector que menos ingresos obtiene en la cadena mundial del tráfico internacional de estupefacientes.
Estos “campesinos criminalizados” no pueden considerarse como un fenómeno marginal y pasajero. Son parte integrante de la realidad del siglo XXI y se inscriben en una problemática permanente de dimensión planetaria. Las características de esta agricultura tan particular no podría ser más paradójica. Las drogas se enmarcan, más que ningún otro producto, en una economía globalizada, aún siendo el resultado directo de configuraciones locales que combinan en grado diverso, pero de manera destacable: el enclave geográfico especialmente en regiones de montaña, el aislamiento social, la violencia política y el subdesarrollo económico.
LA COMUNIDAD INTERNACIONAL
Según los Convenios Internacionales, la producción agrícola de estas plantas se restringe al uso médico o científico. En consecuencia, los Estados no garantizan los derechos humanos de los agricultores en el caso de los cultivos declarados ilícitos. Pobres y sin defensa, los campesinos son los actores más desprotegidos de esta economía, de forma que se encuentran en muchas ocasiones bajo el yugo de grupos armados y/o funcionarios corruptos. Además, generalmente, las autoridades y la sociedad de su país los consideran delincuentes.
Sometidos entre los sometidos, si estos “jardineros de los paraísos artificiales” se organizan para reivindicar sus derechos, comenzando por el respeto al uso cultural y a la producción de derivados lícitos, la mayor parte de ellos no llegan a disfrutar de un reconocimiento similar al obtenido por los sindicatos de cultivadores de coca bolivianos. Sus movilizaciones se pagan frecuentemente con sangre.
Hasta el momento, las respuestas de la comunidad internacional no han dado los resultados esperados: la eliminación o reducción significativa y permanente de los cultivos para usos ilícitos. Salvo en contadas excepciones, con los programas de “desarrollo alternativo” no se lograron las metas previstas. En cuanto a “las posturas radicales”, la erradicación forzosa de plantaciones tampoco ha sido eficaz, e incluso ha sido denunciada como contraproducente, causando en ocasiones crisis humanitarias. Allá donde se ha puesto en práctica a través de fumigaciones aéreas con productos químicos, como en Colombia, ha supuesto una seria amenaza para el medio ambiente y para la salud humana. Este fracaso es cuantificable: en apenas quince años se han multiplicado las toneladas de materias primas obtenidas de la economía agrícola de las drogas ilícitas.
Las poblaciones afectadas por las producciones ilícitas no son consultadas por los organismos nacionales e internacionales. Su opinión no se escucha en la elaboración de estrategias, en las que se les considera simplemente como los “beneficiarios”. En la Comisión de Estupefacientes –órgano de la ONU especializado en materia de drogas- tampoco se toma en consideración su opinión al respexto. En contados países existen sindicatos de productores, cuyo papel se ha visto reforzado en Bolivia con la elección como presidente de un agricultor líder de los sindicatos de “cocaleros”. Existen relaciones entre los productores de hoja de coca de tres países andinos, pero estos no mantienen ningún contacto con las comunidades campesinas que cultivan adormidera y cannabis en otros continentes -comunidades por lo general aisladas, diseminadas y marginadas.
En el año 2008 se cumplen diez años de la celebración de la Sesión Especial de la Asamblea General de las Naciones Unidas sobre Drogas (UNGASS). En el año 1998 este mismo organismo se marcó como objetivo la eliminación o reducción sustancial de los cultivos ilícitos. Es el momento de hacer un balance de las acciones realizadas y adoptar una nueva estrategia para el futuro. Las poblaciones afectadas por las producciones ilícitas deberían desempeñar un papel importante en este proceso.
OBJETIVOS DEL FORO
El I Foro Mundial de productores de Cultivos Declarados Ilícitos plantea:
- Informar sobre los problemas políticos y socioeconómicos que empujan a las comunidades hacia estas formas de agricultura, dándolos a conocer a la opinión pública mundial;
- Abordar el porvenir de las poblaciones afectadas: desarrollo equitativo y sostenible de las economías, los territorios rurales, los recursos naturales, reformas agrarias, desarrollo alternativo, desarrollo de usos lícitos de estos cultivos (culturales, medicinales y alimenticios);
- Generar propuestas de políticas distintas para que se presenten ante las instancias oficiales pertinentes;
- Articular asociaciones y redes capaces de ser interlocutoras de las autoridades y entidades regionales, nacionales e internacionales, a la vez que dirigen su propio desarrollo.
El I Foro Mundial de Productores de Cultivos Declarados Ilícitos aspira a reunir los agricultores afectados por las políticas actuales. Asimismo, el hecho de que estén limitados legalmente por su actividad productiva, hace que se requiera la presencia de otros actores que participan en el contexto de la economía rural de estas regiones y que pueden dar su punto de vista y compartir sus experiencias: agentes de desarrollo local, de cooperación internacional, representantes comunitarios, expertos e investigadores, etc.
Las conclusiones y deliberaciones de este I Foro Mundial deben ser tomadas en cuenta a la hora de diseñar las futuras estrategias políticas de los gobiernos y de la comunidad internacional. Se necesitan políticas que preserven el derecho de las personas a conservar de forma sostenible su medios de vida, más allá de los falsos enunciados que afirman que se resolverá el problema mundial del consumo de drogas atacando a los cultivadores pobres.
El Comité Internacional Promotor de este primer I Foro Mundial de Productores de Cultivos Declarados Ilícitos (FMPCDI) hace un llamamiento a organismos internacionales, a asociaciones y sindicatos, a gobiernos, y a la sociedad civil en general, a que reconozcan la gravedad de la situación de las poblaciones afectadas, a través de su apoyo a esta iniciativa.
Valencia/España, 31 de marzo de 2007.