Contexto
La Conferencia ministerial internacional sobre el futuro de la montaña tiene como objetivo de reanudar, después del año internacional de la montaña, una verdadera dinámica internacional para el desarrollo voluntario, justo y sostenible de los territorios de montaña.
La tendencia principal sigue siendo el éxodo hacia espacios de sobreconcentración de las actividades y de las riquezas (ciudades, llanos), la pauperización económica y la marginalización cultural de los pueblos. Se constata la emergencia de movimientos sociales, a veces violentos, que se nutren de un sentimiento de abandono pero también de desapropiación, en particular en cuanto al reparto de las riquezas y la gestión de los territorios. Por otra parte, las catástrofes naturales recientes (seísmo en el Cachemira, huracán en Guatemala) ilustran no solamente la extrema fragilidad de estos territorios, la vulnerabilidad de sus poblaciones y la dificultad de movilizar rápidamente la atención y la ayuda de la comunidad internacional en su favor, sino también el carácter trágicamente insuficiente y provisional de las acciones emprendidas. Esta situación representa una gran fuente de inestabilidad para los Estados y una amenaza para los equilibrios demográficos, medioambientales y políticos de nuestro planeta.
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El Año Internacional de la Montaña había contribuido enérgicamente a la concienciación de estos problemas estructurales. Pero, debido a la carencia de verdaderas instancias operacionales de conocimiento, de concertación, de decisión y de financiación a escala nacional, regional e internacional, las herramientas creadas se han revelado ineficaces.
Más que nunca, la montaña, que representa el 35% de la superficie de los continentes y está habitada por aproximadamente mil millones de personas, se impone como una realidad compleja tanto en los países del Sur como en los del Norte. Para que estas poblaciones puedan por fin vivir dignamente y de forma sostenible en su territorio y esperar reducir la fractura territorial que les separa de los llanos, fractura conformada por desigualdades en el acceso a los recursos, a los servicios, a los mercados y a las decisiones que les afectan, se trata ahora de aprehender la montaña como un objeto geopolítico internacional cuyas especificidades societales, económicas y medioambientales deben ser objeto de respuestas apropiadas por parte de las instituciones nacionales e internacionales.
Su ambición es animar a los países de montaña y la comunidad internacional para dotarse de herramientas eficientes y eficaces para la realización concreta de la Carta de las Poblaciones de Montañas del Mundo (adoptada en el primero Encuentro APMM de Quito, en 2002), y de los Objetivos del Milenio para el Desarrollo. Para ello, la Conferencia ministerial solicitará la participación no solamente de los gobiernos de los principales países de montaña sino también de las grandes organizaciones internacionales comprometidas en las políticas de desarrollo y en las cuestiones medioambientales (Banco mundial, FAO, UNESCO, ONU, FMI) así como aquellas cuyas decisiones tienen un impacto determinante sobre estos territorios (OMC…). La preparación y la organización de la Conferencia se realizarán en estrecha colaboración con las instituciones concernidas por el futuro de las montañas, tal como la Colaboración Internacional de la Montaña.
En el marco del proceso mundial de descentralización y de responsabilización de los actores locales y regionales, los representantes de las poblaciones concernidas, las ONG y agrupaciones socioprofesionales, los investigadores y personalidades cualificadas deben encontrar el lugar que corresponde a cada uno de ellos en los procesos de reflexión y de decisión. La Asociación de las Poblaciones de las Montañas del Mundo (APMM) que reúne al conjunto de estos actores además de 70 países emprenderá consultas en cada gran región de montaña (Andes, África, Europa, Himalaya) con el fin de establecer perspectivas de acción. Éstas serán presentadas en la Conferencia ministerial que tendrá la posibilidad de tomarlas oficialmente.
fueron identificados en la continuación de las principales recomendaciones del informe-balance del Año Internacional de la Montaña :
Con el fin de alcanzar un verdadero conocimiento sistémico de la montaña y de sus evoluciones, a todas las escalas y en todos los campos de investigación específicos, se propone crear un Observatorio Internacional de la Montaña.
En estrecha colaboración con las instituciones de investigación o de desarrollo de los territorios de montaña ya existentes y con las que habrá que crear eventualmente, este Observatorio tendrá en particular como tarea recopilar, armonizar e intercambiar el conjunto de los protocolos de investigación, datos y medidas referentes a los territorios de montaña y sus relaci
ones con los demás territorios.
El reto principal es invertir los procesos de pauperización y de éxodo de las poblaciones de montaña. De acuerdo con los Objetivos 1 (“reducir la extrema pobreza y el hambre”) y 7 (“asegurar un entorno sostenible”) del Milenario para el Desarrollo, conviene identificar las condiciones y medios de vida sostenible para el mantenimiento de las poblaciones en zonas de montaña y la gestión colectiva de los territorios.
- Se trata para cada Estado, en colaboración con los representantes de las poblaciones, censar las prácticas habituales y las leyes específicas ya existentes, con el fin de elaborar las legislaciones nacionales pertinentes; por último, instalar las estructuras que permitan la necesaria apropiación de su propio destino por los actores locales, la consideración de todas las dimensiones de los medios montañeses y el respaldo a políticas diferenciadas. Estas políticas también deberán tener en cuenta los costes y requisitos de las demandas y expectativas de las poblaciones de las regiones aguas abajo con respecto a territorios de montaña (agua, madera, biodiversidad, ocio, etc.).
- a escala internacional, los retos son por una parte definir reglas internacionales del comercio adaptadas a las condiciones de producción en montaña y por otra parte implantar políticas transversales mediante programas de apoyo a los actores de las zonas de montaña adaptados al conjunto de los problemas de sus territorios, en particular introduciendo explícitamente la entrada “montaña” en los programas y licitaciones actuales (PNUD, PNUE, EUROPAID, Banco Mundial…).
El reto es instalar las condiciones que permitan a las poblaciones de montaña vivir y hacer evolucionar sus culturas según sus propias modalidades. Sólo a ese precio podrá continuar emergiendo una “identidad montañesa” universal cuyas producciones participarán en la creación mundial de valores humanos, de riquezas y de intercambios. Estas culturas son formas de habitar y gestionar los territorios, es decir modos de vida, producciones, prácticas, conocimientos y saber hacer.
Se propondrá crear y federar, en conexión con el Observatorio Internacional de la Montaña, Centros Regionales de Intercambio y de Cooperación para la Montaña que tendrán como función redescubrir y promover localmente estas culturas y su transmisión así como su circulación entre los montañeses. También serán centros de formación de las actividades de montaña (agropastoreo, artesanía, turismo sostenible, gestión de los recursos…).
La Conferencia finalizará con una “Declaración final” por la cual los gobiernos y las organizaciones internacionales manifestarán su voluntad de actuar para la montaña a largo plazo e implantar estas propuestas. Esta Declaración será presentada en la Organización de las Naciones Unidas y será objeto de una evaluación anual en el marco del seguimiento de los Objetivos del Milenario para el Desarrollo.
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